lunes, 8 de abril de 2013

El fanboy-ismo.

Fanboyismo. ¿Por qué escribir sobre el fanboyismo si muchos ya lo han hecho? Pues porque sí. Escuche a un par de tipos tratándose de "fanboys" de manera tan despectiva (en la micro) que me quedé pensando: "Ya, si no es tan malo, tampoco". No logré captar más de la conversación porque ble, me puse los audífonos y chao, fanboys.

A lo que va esto, es que se habla mucho del fanboyismo en el mundo de los videojuegos, pasando por todas las franquicias, consolas, compañías y un largo etcétera, pero esto no es un tema videojueguil exclusivamente. Va más allá del ñoñeo. Hay fanboys por todos lados.

Sí, por todos lados... Pero con distinta denominación.

Desde la etimología misma del fanboyismo...  

FANBOY: dícese de esos personajes exageradamente fanáticos de un tema determinado, con cierto grado de inflexibilidad de pensamiento y terquedad absurda al momento de querer convencerles de otra cosa. 

Esa definición (que tan bonita me quedó) puede ser aplicada a diversos grupos alejados del mundo de los vidyas, como por ejemplo:

- Hinchas del fútbol: fanboys de los deportes.
- Amantes de los autos: fanboys tuerca.
- Fanáticos religiosos: fanboys del señor (?).
- Otakus: fanboys del manga y anime.
- Metaleros: fanboys del jevi merol. (más rudos, pero fanboys igual no más).
- Fachos/comunachos/blablachos: fanboys de alguna ideología política.
- Alcohólicos: fanboys del copetito.
- Etcétera.

Y así es como gracias a mi ejemplo, todos quedamos de fanboys de alguna cosa. El punto es que ser fanboy no es malo, es bacán. Pensar que nuestras creencias son mejores que las del amigo, eso igual es bacán, pero no hay que exagerar ni usar el término para pseudo insultar a otro que piensa diferente. No sea gil, madure y no lo haga.

Los invito a asumir su fanboyismo y aceptar a ese fanboy de Sony como a un hermano, aunque por dentro seamos madres-nintenderas y sepamos de todo corazón que está en lo incorrecto... y amémonos como los pokéfags que somos.

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